Con AD7.2 podemos trabajar cualquier tipo de sintomatología o problemática que pueda estar manifestándose en tu realidad, independientemente del ámbito en el que aparezca.
Hay momentos en los que parece que la vida insiste en contarnos la misma historia a través de un síntoma físico, un sentimiento que se repite, una relación que vuelve a reproducir el mismo patrón, un conflicto del que parece imposible escapar o una sensación de miedo, tristeza, ansiedad o bloqueo que continúa presente por mucho que intentemos cambiar las circunstancias, controlar lo que sucede o encontrar una explicación.
Intentamos hacer las cosas de otra manera, tomar decisiones diferentes, alejarnos de determinadas personas o modificar aquello que creemos que está provocando lo que vivimos. Sin embargo, con el paso del tiempo, aquello que creíamos haber dejado atrás vuelve a manifestarse en nuestra experiencia, aunque lo haga a través de circunstancias, personas o situaciones completamente diferentes.
Para comprenderlo, necesitamos ir más allá de lo que está ocurriendo en la superficie y observar qué hay detrás de aquello que estamos experimentando. Cualquier problemática que aparezca en tu realidad —un síntoma físico, un conflicto emocional, una dificultad económica, un problema en tu relación de pareja, un fracaso profesional o cualquier otra situación que te genere sufrimiento— no es más que la manifestación de una contradicción que estás viviendo internamente al sentir, decir y actuar en diferentes direcciones.
Puedes querer avanzar y, al mismo tiempo, sentir miedo a hacerlo; querer prosperar mientras vives desde la carencia; querer establecerte en una relación de pareja mientras temes ser abandonado. Aunque conscientemente quieras una cosa, si internamente estás sintiendo otra, al comportarse la mente como un proyector, esa contradicción interna se proyecta en tu realidad condicionando tu experiencia.
Por eso, para resolver una problemática no basta con trabajar únicamente sobre su manifestación. Si aquello que estás viviendo es la expresión de una información inconsciente, cambiar solamente lo que aparece en la superficie no resuelve lo que lo sostiene. No se trata de luchar contra el síntoma o modificar las circunstancias, sino de reconocer aquello que está condicionando tu manera de vivir.
AD7.2 nos permite acceder al inconsciente y trabajar directamente sobre la raíz de la historia responsable que está detrás de cualquier tipo de sintomatología o problemática que pueda estar manifestándose en tu vida, para poder trabajar sobre ella hasta liberarla.
Tomar conciencia de la incoherencia interna responsable de la problemática que estás viviendo es el primer paso, pero no es suficiente. Aunque saber lo que está ocurriendo internamente te permite reconocer la problemática que estás proyectando en la realidad que vives y, sobre todo, identificar los momentos en los que vuelves a entrar en ella, no libera la totalidad de información que está asociada y sosteniendo esa problemática.
No sabemos cuántas veces puedes haber pasado por una misma situación conflictiva ni cuánta información puede haber quedado registrada en tu mente inconsciente a través de cada una de esas experiencias. Por eso, aunque parte de la información asociada a esa problemática haya sido reconocida, es posible que esta continúe manifestándose mientras permanezcan activas otras capas de información relacionadas con el mismo conflicto.
Nuestro trabajo con AD7.2 consiste en ir liberando cada una de esas capas de información inconsciente responsables de la situación que estás atravesando, hasta que toda la información asociada a esa problemática deje de estar activa y, por tanto, deje de proyectarse en tu realidad.
Solo entonces, la manifestación pierde aquello que la sostenía. Al dejar de existir la información que daba lugar a ese reflejo, deja de existir la posibilidad de que pueda seguir reflejándose. Solo entonces, la problemática que estabas viviendo puede comenzar a desvanecerse y el síntoma puede remitir.
Por eso, si estás pasando por un momento difícil y sientes que hay algo en tu vida que, por más que intentas cambiarlo, continúa repitiéndose o no termina de resolverse; si estás enfermo, sientes dolor en alguna parte de tu cuerpo o estás viviendo una situación que te genera malestar, miedo, tristeza o bloqueo; si las dificultades aparecen en tus relaciones de pareja, en tu entorno familiar, a nivel profesional, económico o en cualquier otro ámbito de tu vida, no dudes en ponerte en contacto.
Juntos comenzaremos un proceso de autodescubrimiento en el que podrás comprender qué estás viviendo internamente, reconocer la información desde la que te estás proyectando y trabajar sobre ella para liberarla. A medida que esa información deje de permanecer activa en tu inconsciente, podrá cambiar aquello desde lo que te estás proyectando y, con ello, la experiencia que estás manifestando, permitiendo que la sintomatología o la problemática que estás viviendo pueda comenzar a remitir y desvanecerse.
Una de las particularidades del trabajo con AD7.2 es que no necesitas desplazarte a una consulta ni conectarte con el terapeuta a través de Zoom, videollamada o cualquier otra plataforma online.
El trabajo terapéutico se realiza a distancia y de manera individual.
Para comenzar, únicamente necesito una fotografía tuya y conocer aquello en lo que necesitas que te acompañe: síntomas, conflictos, situaciones que se repiten, problemáticas que puedas estar viviendo o cualquier otra experiencia que quieras trabajar.
Una vez recibida esta información, te dejo agendad@.
A partir de ese momento, continúas con tu vida con normalidad. No necesitas saber cuándo se realizará el trabajo terapéutico ni hacer nada mientras se desarrolla la sesión. El proceso no requiere tu presencia ni tu intervención durante ese momento; simplemente continúas con tus actividades habituales mientras el trabajo se lleva a cabo.
Una vez finalizada la sesión, te envío por WhatsApp un audio en el que te explico todo lo que ha surgido durante el proceso y la información que se ha liberado, para que puedas escucharlo tranquilamente y realizar tu propia toma de conciencia.
Si existe alguna cuestión que no comprendes o necesitas aclarar, puedes comunicármela y la revisamos juntos. Después dejamos transcurrir unos días antes de continuar con el proceso, sin que tengas que hacer nada diferente a lo habitual. Continúas con tu vida cotidiana mientras observas qué ocurre en tu experiencia y qué cambios pueden comenzar a manifestarse de manera espontánea.
Este tiempo permite comprobar cómo te relacionas con las mismas situaciones que antes generaban conflicto, cómo reaccionas ante ellas y si algo comienza a cambiar en tu manera de sentir, pensar o actuar. No se trata de buscar resultados, sino de observar aquello que comienza a suceder cuando la información trabajada deja de estar activa.
Durante ese tiempo es posible que comiences a percibir cambios en tu manera de sentir, pensar, reaccionar, relacionarte o enfrentarte a determinadas situaciones. También pueden aparecer nuevas experiencias, conflictos, emociones o comprensiones relacionadas con el proceso realizado.
En ocasiones, este proceso puede venir acompañado de momentos de incomodidad, emociones intensas o incluso sensaciones de dolor que pueden aparecer en diferentes partes del cuerpo mientras nueva información inconsciente comienza a emerger a la superficie de la mente consciente.
Cuando esto ocurre, no significa que algo esté yendo mal. Al liberar información que permanecía activa en el inconsciente, nuestro campo de conciencia se amplía y, al hacerlo, queda disponible un espacio que permite que nueva información que permanecía más profundamente oculta pueda emerger y hacerse consciente.
Esa nueva información puede aparecer de diferentes maneras: a través de un conflicto que creíamos resuelto, una molestia o un dolor, un nuevo síntoma, una emoción intensa o una problemática que comienza a manifestarse en nuestra experiencia. No se trata necesariamente de algo nuevo, sino de información que ya estaba presente en nuestro inconsciente y que ahora encuentra el espacio necesario para poder emerger, ser reconocida y liberada.
Una vez pasados cuatro o cinco días de la sesión, me envías un feedback contándome cómo te has sentido, qué has experimentado y qué cambios, situaciones o movimientos has podido observar desde la sesión anterior. Utilizo esta información para conocer en qué punto te encuentras, recoger las anotaciones necesarias y disponer del contexto que me permita afrontar la siguiente sesión con la mayor neutralidad posible.
No decido previamente qué debe trabajarse ni qué información debemos encontrar. En cada sesión vuelvo a proyectarme sin expectativas ni condicionamientos, permitiendo que el propio proceso muestre qué información necesita ser reconocida y liberada en ese momento con mayor prioridad.
De esta manera, cada sesión permite que el proceso avance de forma progresiva, abordando aquello que necesita ser trabajado en cada momento para que los diferentes aspectos que quieres resolver puedan ir sanando y liberándose a medida que la información que los sostiene va dejando de estar activa en ti.
Una primera sesión puede permitirnos identificar aquello que está ocurriendo y comenzar a acceder a la información que se encuentra detrás del síntoma o de la problemática que se requiere trabajar.
Pero la cantidad de información que puede estar asociada a una misma problemática es enorme. La mente inconsciente procesa y relaciona experiencias, emociones y situaciones que se han vivido en diferentes momentos de la vida, por lo que una sola sesión difícilmente permite acceder a toda la información que permanece activa.
Nuestra misión consiste en acceder y liberar cuanta más información inconsciente mejor, profundizando en cada una de las experiencias que forman parte del conflicto hasta llegar al punto en el que toda la información que lo sostiene haya dejado de estar activa.
Mientras esa información permanezca en el inconsciente, la mente, al comportarse como un proyector, seguirá encontrando en ella aquello que necesita reflejar a través de un síntoma o de cualquier otra problemática. Pero cuando esa información es reconocida y liberada en su totalidad, el conflicto deja de vivirse internamente y, por tanto, el inconsciente ya no tiene por qué seguir proyectándolo en tu realidad. Solo entonces, la problemática se desvanece y el síntoma remite.
Sin embargo, tres sesiones tampoco garantizan que todo el proceso quede resuelto. El objetivo es llegar tan profundamente como sea posible durante estas tres sesiones y trabajar sobre la información que vaya apareciendo, pues mientras el conflicto siga activo internamente, el inconsciente continuará proyectándolo de una u otra forma.
Por eso, el pack de tres sesiones está planteado como un proceso de profundización y liberación, no como tres sesiones independientes.
A lo largo de las tres sesiones se realizará un trabajo exhaustivo y profundo sobre la información que vaya apareciendo en cada momento, sin seguir un protocolo rígido ni dar por hecho de antemano hasta dónde llegará el proceso. Cada sesión parte de lo que está activo y se centra en aquello que, en ese momento, resulta prioritario reconocer y liberar.
La información inconsciente no siempre aparece de una sola vez. A medida que se libera una parte del conflicto, pueden emerger nuevos aspectos que inicialmente permanecían ocultos. Por eso, las tres sesiones permiten dar continuidad al trabajo, profundizar progresivamente y atender aquello que vaya surgiendo a lo largo del proceso.
El objetivo es aprovechar cada sesión al máximo, profundizando tanto como sea posible y trabajando sobre la información que tenga mayor relevancia en cada momento para favorecer cambios que puedan trasladarse progresivamente a las diferentes áreas de tu vida y ayudarte a recuperar una mayor sensación de bienestar, equilibrio y satisfacción personal.
Una vez realizado un pack de tres sesiones AD7.2, la liberación de información inconsciente sigue generando cambios que continúan desarrollándose con el paso del tiempo. Al dejar de estar activa determinada información, también cambia la manera en la que te relacionas con tu realidad.
Lo que se ha trabajado no queda limitado al espacio de la consulta; sigue manifestándose en tu manera de pensar, sentir, decidir, relacionarte y experimentar tu vida.
Es posible que, tiempo después, te encuentres ante una situación que antes habrías vivido de una determinada manera y descubras que ahora reaccionas de forma diferente. O que tomes una decisión que anteriormente no habrías sido capaz de tomar y esa decisión te conduzca hacia una experiencia que necesitabas vivir para comprender algo que todavía permanecía pendiente.
Así es como el proceso sigue avanzando incluso cuando ya no estás realizando sesiones.
Pero cada proceso es diferente. En algunos casos, tres sesiones pueden ser suficientes para trabajar en profundidad una determinada problemática; en otros, puedes sentir que todavía necesita continuar profundizando.
Sin embargo, esa valoración no corresponde al terapeuta. Al finalizar las tres sesiones, tú decides si lo trabajado es suficiente por el momento o si deseas continuar con el acompañamiento.
El terapeuta no propone ni determina la continuidad del proceso, sea cual sea el síntoma o la problemática que se haya tratado, porque su función no es generar dependencia ni decidir cuánto tiempo necesitas para resolver tu problemática. Su función es acompañarte, estar presente y facilitarte el proceso mientras decidas recorrerlo.
Cada persona tiene su propio ritmo y cada proceso necesita su propio tiempo.
AD7.2 no está limitado a una edad, a una problemática concreta ni a un área determinada de la vida. Podemos trabajar cualquier situación que forme parte de tu realidad y que quieras comprender, transformar o dejar atrás.
Todo aquello que forma parte de la realidad que estás viviendo puede convertirse en una puerta de entrada para acceder a la información que permanece detrás de esa experiencia y acompañarte en un proceso de autodescubrimiento en el que pueda ser reconocida y liberada a través de AD7.2.