AD7.2 te ofrece la posibilidad de acompañar a otras personas en sus procesos de sanación aprendiendo a utilizar aquello que están viviendo como un reflejo de tu propia experiencia.
Cuando una persona llega a ti con un síntoma, un conflicto o una problemática, no se trata únicamente de observar lo que le está sucediendo, sino de aprender a reconocer qué te está haciendo responsable de esa situación y desde qué información inconsciente te estás proyectando a través de ella. De este modo, comprendes mejor las realidades que estás generando inconscientemente y puedes reconocer y liberar la información que sostiene aquello que la otra persona manifiesta a través de sus síntomas o problemáticas. Al hacerlo, transformas tu propia experiencia y, con ella, la realidad que compartís en ese momento, mientras desarrollas la capacidad de acompañarla en su proceso de sanación, ayudándola a acceder y liberar la información inconsciente que permanece oculta detrás de sus síntomas, conflictos y problemáticas.
Para ello es necesario comprender primero cómo se comporta la mente y cómo participa el inconsciente en la construcción de nuestra experiencia. Habitualmente vivimos como si la realidad simplemente sucediera a nuestro alrededor y nosotros tuviéramos que reaccionar ante ella. Las circunstancias aparecen, las personas hacen determinadas cosas, surgen conflictos, se activan emociones, aparecen síntomas o dificultades y nuestra atención se dirige inmediatamente hacia aquello que ocurre fuera de nosotros.
AD7.2 propone cambiar ese punto de observación.
Parte de la comprensión de que la mente se comporta como un proyector y de que aquello que permanece activo en nuestro inconsciente continúa encontrando diferentes formas de expresarse a través de la realidad que experimentamos y de las personas que aparecen en ella. Los conflictos que vivimos, las relaciones que establecemos, las situaciones que se repiten y las problemáticas que aparecen en nuestro entorno pueden convertirse así en una fuente de información sobre aquello que permanece activo en nosotros, esperando ser reconocido.
Esta forma de observar la realidad adquiere una nueva dimensión cuando comenzamos a comprender el papel que realmente desempeñamos ante las personas que entran en nuestra vida o forman parte de ella.
Son muchos los encuentros y relaciones que nos sitúan ante situaciones que despiertan algo en nosotros. Algunas personas llegan a nuestra vida con síntomas, conflictos o determinadas problemáticas que, desde la mirada habitual, tendemos a interpretar como algo que les pertenece exclusivamente a ellas y que, por tanto, necesitan resolver o sanar. Sin embargo, desde el enfoque de AD7.2, aquello que vemos en el otro no es algo ajeno a nuestra propia experiencia, sino una manifestación de la información inconsciente desde la que nosotros mismos nos estamos proyectando en el mundo.
El otro se convierte así en un espejo.
La problemática que la otra persona está viviendo solo pone de manifiesto una información que, hasta ese momento, permanecía oculta en nuestro inconsciente. Un tipo de información que, para ser liberada, previamente necesita ser reconocida. Ya no se trata únicamente de comprender qué le está sucediendo a la otra persona, sino de utilizar aquello que está viviendo para descubrir qué permanece activo en nosotros, qué información inconsciente se está manifestando a través de esa situación y desde qué lugar nos estamos proyectando en ella.
No se trata de sentirnos culpables por lo que otras personas viven ni de asumir que tenemos que solucionar sus vidas. Se trata de comprender que aquello que está o se manifiesta en nuestra realidad también tiene que ver con nosotros. Cada persona, cada situación y cada circunstancia que aparece en nuestra experiencia puede mostrarnos información que permanece activa en nuestro inconsciente. Asumir esta responsabilidad significa dejar de mirar únicamente hacia fuera y empezar a observar qué nos está mostrando aquello que estamos viviendo, qué está activando en nosotros y qué parte de esa experiencia necesitamos comprender y liberar.
Esto supone dejar de colocar permanentemente el origen de nuestros conflictos fuera de nosotros y comenzar a observar nuestra participación inconsciente en la realidad que estamos viviendo y en las situaciones que experimentan las personas que aparecen en ella, especialmente cuando manifiestan determinados síntomas o problemáticas.
Mientras intentamos cambiar las circunstancias, controlar lo que hacen los demás o conseguir que determinadas situaciones desaparezcan, nuestra atención permanece dirigida hacia la manifestación. Sin embargo, cuando comenzamos a observar qué información estamos proyectando, podemos dirigirnos hacia aquello que sostiene esa manifestación.
Y ahí es donde AD7.2 actúa.
La metodología permite acceder a la información inconsciente responsable del conflicto que está siendo proyectado, reconocerla y trabajar directamente sobre ella para liberarla. Cuando esa información deja de permanecer activa, también desaparece la necesidad de continuar proyectando el conflicto que estábamos viviendo internamente a través de nuestra experiencia y, al desaparecer la necesidad de seguir expresándolo, la problemática pierde su razón de ser y comienza a desvanecerse. De la misma manera, cuando liberamos la información que sostiene un síntoma, desaparece también la necesidad inconsciente de continuar manifestándolo y el organismo deja de sostenerlo, permitiendo que el síntoma remita.
Si quieres que las cosas cambien, primero tienes que cambiar tu manera de hacerlas. Pero cambiar una conducta no cambia aquello que la origina. Puedes intentar reaccionar de otra forma, tomar decisiones diferentes o modificar tu manera de relacionarte con los demás, pero si continúas proyectándote desde la misma información inconsciente, esa información seguirá condicionando tus elecciones, tus respuestas y la manera en que interpretas lo que sucede. Puedes modificar tu comportamiento durante un tiempo, pero mientras el origen permanezca intacto, los mismos patrones terminarán reapareciendo, aunque cambien las personas, las circunstancias o el escenario.
AD7.2 te permite ir más allá de lo que estás manifestando y acceder a la información inconsciente que está detrás de esos patrones. No se trata de aprender a reaccionar de otra manera, sino de llegar hasta aquello que está determinando tus reacciones. Cuando accedes a esa información y la liberas, deja de condicionar tu manera de percibir, interpretar, decidir y actuar. Ya no necesitas esforzarte por comportarte de una forma diferente, porque ha cambiado aquello que, hasta ese momento, estaba determinando tu manera de hacerlo.
El verdadero cambio no consiste en cambiar lo que haces, sino en transformar la información desde la que lo haces. Porque cuando cambia la información con la que te proyectas, cambia también la manera en que percibes e interpretas aquello que sucede. Lo que antes parecía una amenaza puede dejar de serlo. Lo que antes rechazabas puede adquirir un significado diferente. Y aquello que antes te llevaba a reaccionar de una determinada manera puede dejar de tener el mismo poder sobre ti.
Al cambiar tu manera de ver las cosas, cambian también tus decisiones, tus respuestas y la forma en que te relacionas con lo que ocurre. Ya no actúas desde los mismos patrones ni te proyectas desde las mismas limitaciones. Y, al cambiar la manera en que te relacionas con la vida, también empiezas a acceder a experiencias diferentes.
Porque no es la realidad la que tiene que cambiar primero. Es la información desde la que la estás mirando. Cuando esa información cambia, cambia aquello que eres capaz de ver, cambia lo que puedes elegir y, como consecuencia, cambia también la realidad que estás creando.
Aprender AD7.2 no consiste únicamente en adquirir una herramienta para utilizar profesionalmente con otras personas. También significa aprender a actualizarte a lo largo de tu propia vida.
Nuestra realidad cambia constantemente. Aparecen nuevas experiencias, nuevas relaciones, nuevas responsabilidades, nuevos conflictos y nuevas situaciones que pueden activar información que hasta ese momento permanecía oculta o que todavía no habíamos tenido la oportunidad de reconocer.
AD7.2 te permite observar todo ese movimiento y comprender en qué momento te encuentras, qué estás viviendo y qué información inconsciente puede estar participando en la realidad que estás generando sin ser consciente de ello.
La metodología se convierte así en una herramienta de evolución personal que puedes utilizar una y otra vez. No termina cuando finaliza una formación ni queda limitada al trabajo que puedas realizar con otras personas. Puedes continuar aplicándola a tu propia experiencia a medida que aparecen nuevas circunstancias y nuevos aprendizajes.
Cada conflicto puede convertirse en una oportunidad para comprenderte. Cada ciclo de repetición puede mostrarte una información que todavía permanece activa en la mente inconsciente. Cada situación que aparece en tu entorno puede ayudarte a reconocer aquello que estás proyectando. Y cada persona que entra en tu realidad puede convertirse en una oportunidad para descubrir información sobre ti que todavía permanece oculta esperando ser reconocida.
Aprender AD7.2 significa, en este sentido, aprender a observarte a través de aquello que estás viviendo y utilizar lo que sucede en tu realidad como información para comprenderte mejor, actualizarte y seguir evolucionando.
AD7.2 puede convertirse en una herramienta profesional para quienes desean dedicarse al acompañamiento terapéutico, pero su utilidad no termina ahí.
Puedes aprender la metodología para trabajar sobre tus propios conflictos, comprender tus relaciones, observar las situaciones que se repiten en tu vida y reconocer aquello que estás generando inconscientemente. También puedes utilizarla para acompañar a personas de tu entorno más cercano o desarrollar una actividad profesional basada en el acompañamiento.
Su aplicación no queda limitada a una problemática concreta. Puedes trabajar sobre conflictos personales, relaciones de pareja, situaciones familiares, dinámicas dentro del entorno cercano, dificultades profesionales, cuestiones económicas, decisiones, proyectos o cualquier otra circunstancia que forme parte de la realidad que estás experimentando.
La finalidad no es aprender a intervenir únicamente sobre determinados síntomas o problemas, sino desarrollar la capacidad de comprender la información que existe detrás de aquello que se manifiesta.
De esta manera, AD7.2 puede convertirse tant o en una herramienta profesional como en una metodología que te acompañe durante tu propio proceso de transformación.
Otra de las particularidades de AD7.2 es que no requiere la presencia física de la persona en una consulta.
El trabajo con la metodología se realiza de manera individual. No es necesario reunirse físicamente con la persona, realizar una videollamada ni permanecer conectado con ella durante el proceso. Una vez que conoces aquello con lo que necesita ser acompañada, puedes realizar el trabajo por tu cuenta, sin que su ubicación física constituya una limitación.
Esto permite aplicar AD7.2 a distancia desde cualquier lugar y en cualquier momento, pudiendo acompañar a personas que se encuentran en otras ciudades, otros países o en cualquier otro lugar del mundo.
La metodología no depende de un espacio físico de consulta ni de la coincidencia temporal entre terapeuta y persona que requiera este servicio. El trabajo se realiza de forma individual y permite desarrollar una práctica profesional con una libertad que los modelos tradicionales de consulta terapéutica presencial, difícilmente ofrecen.